¿Quién soy?

Botella de cristal vacía en una playa | ¿Quien soy?

¿Quién soy? ¿Quién me gustaría ser? ¡Ojalá fuera de otra forma! Son preguntas que todos nos hemos hecho en algún momento. A veces sale de una forma muy fácil. Parece una pregunta sencilla. Sin embargo, encontrar la respuesta… es algo más complicado.

Hace tiempo, spotify me sugirió lo siguiente (échale un vistazo antes de seguir leyendo):

La verdad es que no me lo esperaba y me hizo reflexionar mucho. Expresa bastante bien lo que esa pregunta puede significar y cómo intentamos darle sentido comparándonos con los demás o, lo que es peor, permitiendo veces que los demás nos lo digan. ¡Y encima algunas veces llegamos a creérnoslo!

Yo, como tú, también me he formulado esa pregunta. Muuuuchas veces. Y todavía lo hago. Últimamente de forma bastante frecuente. ¿Por qué?

Pues porque creo que ha llegado el momento de dar un pasito más en mi evolución y eso me hace plantearme no solo el presente sino también el futuro. De hecho estoy preparando muchas cosas que ya os contaré cuando llegue el momento 😉

También porque he empezado de nuevo a hacer deporte y a aprovechar el buen tiempo para correr por el Retiro de Madrid. Y durante ese tiempo, mientras voy escuchando mi música de héroe, me pongo a pensar el camino por el que voy y a dónde eso me llevará en el futuro. Increíblemente, la mente se despeja mucho haciendo deporte 😉

También coincide que tengo amigos que se están planteando esta misma pregunta. Entonces, por un lado o por otro, al final la reflexión llega.

¿Quién soy?

¡Ojalá lo supiera! Yo creo que somos lo que hacemos en cada momento. Me he encontrado con mucha gente que le encanta decir qué es generosa, que cuida de los demás, que no es egoista… etc. Pero para mí, lo que de verdad cuenta, es lo que se hace. Porque somos lo que hacemos en cada momento.

Eso es genial, porque en cada momento tenemos la oportunidad de ser la persona que queremos ser. Podemos ser esa persona que cede el asiento en el metro, esa persona que sonríe cuando saluda y que mira a los ojos a la persona que está hablando.

Tan importante es saber quién soy, como saber quién quiero ser. Diría que es incluso más importante. Saber quién quieres ser es como plantearte cualquier otro objetivo. Tenerlo claro, y actuar en consecuencia. Hay que tomar las riendas de la vida y hacer en cada momento lo que esa persona que queremos ser haría. Actuando así, te comportarás como esa persona, serás esa persona que deseas ser.

Somos lo que hacemos en cada momento. Y eso es genial, porque en cada momento podemos elegir ser… Clic para tuitear

¿Te imaginas cómo te sentirás una mañana al despertarte y descubrir que eres la persona que deseas ser?

Personalmente, creo que tampoco hay que volverse loco buscando una respuesta a la pregunta de quién soy. Es decir, es maravilloso que te hagas esa pregunta porque significará que estás en un punto de tu vida en el que quieres ser mejor y quieres mejorar.

Es positivo, incluso, llegar a escribir esa definición porque eso te obligará a pararte a reflexionar. Haz la prueba, verás que es más complicado de lo que parece. Puede que llegues a mezclar lo que eres con lo que te gustaría ser. ¿Qué ocurriría si le pidieras a tus amigos y tu familia que te describieran? ¿Coincidiría con lo que tú has puesto?

Sin embargo, no hay que olvidar que ese pedacito de papel con tu definición escrita es un mero reflejo de cómo te sientes ahora y de cuáles son tus circunstancias. Escríbelo con lápiz porque una de las mejoras cosas que tiene el descubrir quién eres es que puedes mejorarlo y con el tiempo, llegarás a borrar alguna cosa y cambiarla por otra mejor.

Toma las riendas

Así que hazte la pregunta: ¿Quién soy? y ¿Quién quieres ser? Si la respuesta es la misma, ¡enhorabuena! Estás donde muy pocos han logrado estar.

Y si no coincide, ponte en marcha y actúa como esa persona que quieres ser, poco a poco. Al principio quizá te dé pereza o no sepas muy bien cómo. Pero es cosa de practicar. Luego te saldrá sólo. Habrás hecho magia en ti y en tu vida.

Porque sino, es probable que, como dice Lytos, los sueños que cumplas, no sean los tuyos.

¿Merece la pena cumplir tus propios sueños? ¡Pues ve a por ello!

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